Editorial

Los frutos del sacrificio

A más de seis años de la aciaga Primavera Negra de Cuba en 2003 y en la conclusión del año 2009, existe un innegable saldo negativo para la dictadura militar cubana. Ante los ojos espantados del mundo, cayeron los últimos afeites humanistas de un régimen excepcionalmente cruel y depravado. La dictadura tomó conciencia de que en lo adelante enfrentaría una creciente resistencia que se extendería lenta pero inexorablemente a lo largo de todo el cuerpo de la nación cubana.

El rechazo al régimen cubano creció aún sin el impulso director de una oposición articulada y unida. Desde todos los sectores sociales se incrementaron las parcelas de resistencia y en la actualidad, el esfuerzo principal de los actores totalitarios consiste en mantener la división e impedir que los fermentos auténticamente democráticos prosperen y alcancen la unidad coherente que les convierta en alternativa creíble para el cambio democrático en Cuba.

Los héroes de esta última hornada de crecimiento, son sin duda los prisioneros políticos cubanos y en especial aquellos conocidos como Grupo de los 75. Son los protagonistas que lograron levantar el techo de las prohibiciones y obligaron al régimen a permitir y en algunos casos, incluso a crear de forma controlada, sus islotes de disidencia

Entre lo que cambió de forma irreversible, está sin duda el elemento ideológico. La dictadura perdió la llamada ‘Batalla de Ideas’. El marxismo demostró su ineficacia y el contrato social entre pueblo y dictadura caducó de forma definitiva. Nada fue igual después de la Primavera Negra de 2003. La dictadura enfrenta el ejemplo cívico de esos ejemplares ciudadanos que mantiene injustamente en prisión.

Uno de los frutos primados de aquel sacrificio son las valientes Damas de Blanco. Ellas florecieron desde el dolor y ganaron las calles. Después, conquistaron corazones. Primero los habaneros, después los cubanos y más tarde, el mundo.

Gracias al sacrificio y el ejemplo de nuestros presos, creció la sociedad civil y la prensa independiente ganó en madurez.

Su resistencia desde las prisiones dejó claro a la dictadura el costo político que pagará en el futuro, si incurre en otra salvajada como la de marzo-abril de 2003. Hoy todos les debemos algo, somos de una forma u otra deudores del sacrificio de los presos políticos sin omisiones ni exclusiones. ¡Vivan nuestros presos, 75 y más, en libertad para la libertad!
LPC