¿Quiénes Somos?

La Primavera de Cuba asoma al mundo de la palabra escrita con la vocación de contribuir en la tarea de posibilitar y consolidar los espacios abiertos, independientes y solidarios por donde fluyen las voluntades comprometidas con la promoción y el desarrollo de los valores y principios de la democracia en Cuba. Nos anima la certeza de la fortaleza política y moral del periodismo libre y creemos en el rol germinador del diálogo plural. Queremos sumarnos a los logros inspiradores de los que nos han precedido con la convicción que podemos hacer un aporte.

No somos ajenos a las dificultades implícitas del reto democrático, ni a los intrincados derroteros por los que a veces la palabra libre debe transitar para ver la luz.

La Primavera de Cuba deberá estar alerta, no solo a los peligros represivos de las primaveras negras, sino también, a las trampas de intereses mezquinos y a las tentaciones del sectarismo.

La Primavera de Cuba quiere significar la esperanza siempre cierta que la libertad florece. Porque lo hizo, lo seguirá haciendo en un devenir que los pueblos entienden y los tiranos temen.

La Primavera de Cuba suscribe los principios rectores básicos de la democracia política: la libertad de pensamiento y de expresión; la pluralidad de partidos; las elecciones libres y periódicas, la libertad de asociación. Nos es completamente ajeno todo planteamiento manipulador de estos principios, sea en forma de democracias orgánicas, del proletariado, protegidas, autoritarias u otros tantos eufemismos similares.

La Primavera de Cuba perseverará en la búsqueda y materialización de un periodismo noticioso, objetivo y veraz que asista al lector a comprender la realidad y a formarse su propio criterio.

La Primavera de Cuba aspira a acoger a todas las tendencias de opinión democráticas, libertarias y solidarias que sobre Cuba existen en el interior del país y en el mundo, excepto aquellas que propugnen la violencia para el cumplimiento de sus fines. En este marco de diversidad, sólo pedimos que se respete nuestro derecho a tener - como los demás - una línea editorial propia que exprese las interpretaciones que emanan de nuestras convicciones y puntos de vista. Sumariamente, éstas son nuestras intenciones, nuestros principios, nuestras metas. Como siempre será la maestra realidad la que tendrá la última palabra sobre la consecuencia de los mismos.

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