La nuevas iniciativas
Por: Juan González Febles, periodista independiente
Nuevas iniciativas ciudadanas surgen con fuerza inusitada de una sociedad civil en la que pocos confían. Se rompen moldes de inercia heredados de una práctica opositora poco eficaz. En este contexto se destaca la iniciativa Nuevo País.
La iniciativa llega precedida por una labor de activismo sin estridencias dirigida a sumar consensos dentro y fuera de la Isla. Fue un boca a oído de ciudadano a ciudadano, de puerta a puerta. Un proselitismo efectivo que apeló a lo mejor del imaginario político ciudadano, fundamentado en el simple y profundo cuestionamiento sobre cuál es el país en que los cubanos quieren vivir.
Los matices ideológicos de izquierdas y derechas, fueron echados a un lado. Los gestores se basaron en la inseguridad alimentaría que se vive y ofrecieron una alternativa ciudadana eficaz dentro de un consenso, que pocos pudieron rechazar. Ofrecieron además, la modificación del artículo 21 de la constitución y la ratificación de las consiguientes modificaciones constitucionales adaptativas de los Pactos de Derechos Civiles, Políticos, Económicos y Sociales de la ONU.
El carácter ciudadano que plantea la refundación de un país severamente lastimado, sin renunciar al replanteo y la reasunción de los valores familiares, éticos y espirituales que definieron en su momento la cubanidad, convirtió a la iniciativa en algo sugerente y atractivo para la masa ciudadana encuestada.
Los gestores del Proyecto Nuevo País pretenden recoger firmas puerta por puerta para proponer a la Asamblea Nacional, a más tardar en el último trimestre del año, una Reforma Verde que garantice la seguridad alimentaria. Se pretende promover las modificaciones constitucionales que remuevan los amarres totalitarios que sofocan a la sociedad cubana en la actualidad.
La iniciativa Nuevo País se convierte en un hecho a partir de una inteligente promoción, llevada adelante con una sordina mediática muy efectiva. La promoción transcurrió en estos parámetros, entre aquellas personalidades que dentro y fuera de Cuba anhelan un cambio dentro de las dramáticas condiciones políticas, económicas y sociales en que corre la vida por las arterias de la nación cubana.
Aunque sus iniciadores son activistas veteranos de la social democracia cubana, como Manuel Cuesta Morúa y Leonardo Calvo Cárdenas, entre otros, bueno es señalar que se logró trascender el marco estrecho de las fronteras ideológicas, para trascender en el escenario ciudadano plural, que suma e incluye inteligencias e individualidades más allá de las tendencias políticas de izquierda, tan familiares a la vida ciudadana en Cuba.
Esta iniciativa debe ser observada de cerca por sus alcances y por las pluralidades de pensamiento, que hasta el momento ha conquistado dentro y fuera de Cuba.
Entre las nuevas iniciativas generadas por la sociedad civil cubana, también se cuentan la llamada Canasta Básica de Nuevo País, el Comité Orlando Zapata Tamayo (COZT) y la Alianza Cristiana en Cuba (ACC).
La Canasta Básica presupone, la refundación de la nación a partir de tres cosas elementales: proveer sustento estable para los cubanos, recuperar el sentido de pertenencia y fortalecer los derechos de los ciudadanos. Se trata de una variable a corto plazo, de un proyecto de mayor vuelo que comprende metas a corto, mediano y largo plazo, la Iniciativa Nuevo País. La Canasta Básica comprende de acuerdo a su Hoja de Ruta, tres pasos fundamentales: Reforma Verde, Modificación del Art. 21 de la constitución vigente y la Petición de Ratificación de los Pactos promovidos por las Naciones Unidas.
El COZT se constituyó a partir de la muerte del prisionero político Orlando Zapata Tamayo al cabo de 82 días de huelga de hambre. COZT demanda la intervención de la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la República para declarar inconstitucional la creación de Brigadas de Respuesta Rápida y revisar leyes como la de Peligrosidad Predelictiva, con este mismo fin. Para ello se propone colectar firmas que validen estos propósitos ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Al igual que Nuevo País y Canasta Básica, COZT ha logrado reunir para sus fines a una amplia y variopinta gama de ciudadanos. Entre sus propuestas está la de eliminar las huelgas de hambre como mecanismo de presión para lidiar con las arbitrariedades de la dictadura militar. Como ya se ha dicho, estas iniciativas han sido promovidas por los mismos experimentados políticos de orientación social demócrata. Ellos se propusieron trascender las estrechas fronteras de las orientaciones políticas, en aras de una concertación ciudadana sin exclusiones.
Por su parte, la Alianza Cristiana en Cuba, luego de una campaña a nivel nacional para lograr la unificación de las iglesias cristianas no reconocidas por la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del gobernante y único Partido Comunista de Cuba, se propone llevar adelante una recogida de firmas para lograr la aprobación de un Proyecto de Ley de Cultos que garantizará la libertad religiosa plena en Cuba. De acuerdo a uno de sus fundadores y portavoz de esta iniciativa el Pr. Manuel Morejón Soler, el Proyecto de Ley promovido por la alianza cuenta con el apoyo y las firmas de sectores relevantes en la comunidad cristiana independiente en la Isla.
El paisaje político cubano se reconfigura con alternativas novedosas que involucran una participación ciudadana que crece. Las nuevas iniciativas aportarán nuevas aristas a una situación política cada vez más interesante. Pero no hay que hacerse ilusiones. Los mecanismos de bloqueo impuestos por un régimen experimentado en manipulaciones de todo tipo, no auguran un buen fin a ninguna iniciativa ciudadana.
Las nuevas iniciativas podrían ir a parar a donde fue en su momento, el Proyecto Varela. No bastan el deseo y la voluntad ciudadana para cambiar cosas en Cuba. No obstante, la divulgación y la promoción de éstas y otras iniciativas que surgirán, de seguro acelerarán el final de la dictadura y la llegada de la democracia. Cada uno puede ser un momento catártico, alguno entre estos momentos, será el definitivo. ■