La información escapa al bloqueo

Amarilis C. Rey, Periodista independiente
De entre las personas de confianza del régimen que han escapado de Cuba recientemente y que han hecho declaraciones y programas en el extranjero, hay una que ha llamado poderosamente la atención: el teniente coronel del Ministerio del Interior Juan Reinaldo Sánchez.
En un programa trasmitido desde el sur de Florida, “A mano Limpia”, y conducido por el señor Oscar Haza, Sánchez cuenta su historia de 17 años junto al antiguo gobernante Fidel Castro, de quien afirma haber sido guardaespaldas y el escritor de su diario personal.
Explica también que fue preso por pedir la jubilación de su empleo en el tiempo reglamentario y que salió de Cuba, en una embarcación, de forma irregular. Según comentarios entre la población, esto ha hecho que aumente la simpatía por su persona, sobre todo entre los miles de lancheros y balseros frustrados dentro de la isla.
En cinco programas, desde marzo pasado, los relatos de Sánchez llenan las expectativas de los asiduos visitantes a los llamados bancos de películas diseminados por todo el país. En ellos cuenta como vive la familia de la realeza cubana, a los que no parece afectarles mucho “el criminal bloqueo imperialista.”
En estos bancos considerado ilegales y perseguidos por las autoridades, la gente del pueblo puede alquilar una amplia gama de películas, muchas de ellas prohibidas en los medios nacionales. Sin embargo, estos cinco programas reveladores del señor Sánchez no están siendo comercializados, su distribución es gratis.
Algunos dueños de este tipo de negocio, que prolifera a pesar del bloqueo gubernamental, afirman que han preferido distribuir estas copias a personas de confianza y sin costo alguno para aminorar los riesgos que la operación implica.
“Pasan de una mano a otra, con mucha rapidez, a pesar que hemos pedido discreción, todos se quieren enterar de esa información que se nos ha ocultado durante años”, dijo uno de estos banqueros.
Pero si estos programas al parecer no están severamente perseguidos por la policía, sí han creado opiniones encontradas entre quienes se atreven a comentar el tema. Las vertientes son muchas. Hay quien opina que en Cuba, algunos viven muy bien, con prebendas y caprichos mientras el pueblo pasa todo tipo de necesidades y escaseces. Otros comentan que quienes gobiernan un país es lógico que tengan esos tipos de privilegios.
Juan, un anciano retirado de las fuerzas armadas, con sus antiguos pantalones del uniforme verde olivo y sus zapatos rotos, expresó: “Estos programas son preparados por el enemigo imperialista para desacreditar a quienes dirigen en el país”
Durante años, las personas en Cuba han tratado de burlar el bloqueo informativo impuesto por las autoridades que controlan celosamente todos los medios. El Comité Central del Partido Comunista tiene en su sede una oficina conocida como Departamento de Orientación Revolucionaria que mueve todos los hilos de la información que se divulga en el país.
Por su parte, la gente del pueblo trata de inventar antenas con medios rústicos para captar canales extranjeros que le brinden la posibilidad de otra visión del mundo.
Un poco más avanzadas en la tecnología, están las antenas satelitales, traídas por familiares del exterior y conectadas entre las casas del barrio, donde el dueño cobra un por ciento y todos se benefician con los “programas de afuera”.
Todas estas variantes en busca de información son perseguidas y confiscadas por las autoridades, quienes también en muchos casos imponen multas elevadas a aquellos que cometan la infracción de informarse por los canales no autorizados.
Para los mencionados bancos de películas y sus promotores, también hay decomisos, multas y detenciones, en caso que sean descubiertos en sus actividades.
Un joven al finalizar la tarde, en una bicicleta con la mochila a su espalda, podría estar repartiendo estos cd con el testimonio del teniente coronel Juan Reinaldo Sánchez por encargo de sus clientes. Todas las precauciones son pocas para burlar los controles estatales.
Las nuevas tecnologías de la información ayudan a quienes en la isla no desean ver un mundo dirigido y presentado desde dentro. ■