Con las bardas en remojo

Juan González Febles, periodista independiente

Lo dice el refrán, las bardas arden por Washington y lo más inteligente es que en La Habana, alguien ponga las suyas en remojo. El arresto en Washington de otra pareja de espías cubanos, y la respuesta ambivalente atribuida a Fidel Castro, publicada en Cubadebate y en el resto de la prensa oficial, siembran la duda razonable sobre la imprevisible respuesta que dará el régimen cubano.

Como en Cuba se vive y se sobrevive a espaldas de la ley, no es para menos. Hay que preocuparse y mucho. Se sabe que el Gobierno cubano hará lo que sea necesario para preservar el servicio de su querido enemigo norteño. Un nuevo incidente a partir de estos dos ‘viejecitos luchadores anti terroristas’ pudiera venirles de perilla.

Sólo tendrían que organizar la charada y arrestar a treinta opositores, bibliotecarios, periodistas independientes o bloggeros, que cada día aumenta el listado de los enemigos internos. Luego vendrán los juicios sumarios en que les condenen a largas penas de prisión y ya está el café. Si decimos treinta, no lo hacemos al azar. Según la arbitraria excluyente y descalificadora aritmética castrista, cada espía de ellos, vale por quince luchadores pacíficos.

Entonces estaríamos ante la nueva campaña de la izquierda, para que sean liberados los siete héroes o canjeados. Los 30 más los 75, por los siete héroes o los dos más cinco, que suena más chic.

Algunos estudiosos opinan que fue el propio Fidel Castro quien sacrificó a la Red Avispa. Los sirvió en bandeja al FBI, porque necesitaba un contencioso que sirviera para sustituir al caso Elián. Lo logró. Hoy urgidos de algún incidente que avive la confrontación Cuba-USA, los espías capturados son maná caído del cielo. Servirán para atizar el fuego que devore el efecto causado a nivel mundial por las medidas unilaterales tomadas por el presidente Barack Obama.

De acuerdo al patrón de conducta exhibido por el régimen, el matrimonio de espías primero tendrá que demostrar su entereza y su lealtad. Deberán negarse a colaborar con la justicia norteamericana. Si lo hacen, quizás estemos abocados a una campaña mediática que los tome como sujetos. Si no, se hundirán en el más sombrío anonimato como sucedió con la analista del Pentágono Ana Belén Montes. Ésta negoció y sus abogados llegaron a un acuerdo con la fiscalía. Esto puso fin a sus posibilidades como sujeto en una eventual campaña mediática por su excarcelación.

El matrimonio formado por el Sr. Walter Kendall Myers de 72 años y su esposa, Gwendolyn de 71 fue arrestado el pasado jueves 4 de junio. La investigación que concluyó en su detención, se extendió durante tres años. Ésta concluyó con que informaban para La Habana desde hacía treinta años.

En las Reflexiones atribuidas a Fidel Castro y fechadas el 6 de junio, éste afirma y cito: “La confrontación con Estados Unidos es ideológica y nada tiene que ver con la seguridad de ese país”. En otra parte, se califica de ridículo todo lo relacionado con el affaire de los espías al servicio de Cuba, capturados.

En términos de ridículo, sería formidable escuchar la opinión, o sólo saber qué tienen que decir ahora aquellos generales norteamericanos que afirmaron que Cuba no representa peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Ya no se trata de espías cubanos que espían a grupos y organizaciones de exiliados. El caso de la analista Belén Montes en el Pentágono y de los esposos Myers en el Departamento de Estado, tipifican un patrón de alta peligrosidad. Habría que ver cuántos secretos yanquis han llegado a manos de intereses rusos, chinos, árabes o de cualquier grupo anti norteamericano, con los parabienes y la simpatía del régimen de los Castro.

No obstante, se repite un patrón recurrente. Tanto en el caso de la Sra. Montes, como en el del matrimonio Myers, se trata de intelectuales de clase media hundidos en el hastío y en busca de ideales. Personas fascinadas por el carisma del dictador cubano, en el mismo estilo del hollywoodense Oliver Stone. O que necesitan la aureola ‘mística’ de la revolución que no es, que no han vivido y que sólo conocen en la distancia, con erudición de portada, lomo y contraportada. Qué es decir, desconocer absolutamente.

Un régimen dinástico que ha perdido sus presupuestos ideológicos, enfrentado a una profunda crisis de credibilidad en el plano interno y sin otra justificación fuera de las trincheras de la confrontación, puede ser muy peligroso si se le obliga a navegar en las aguas mansas y para ellos traicioneras, de la convivencia, la mesa de negociación y el ambiente distendido de la no crisis.

La más reciente e indecorosa intención del régimen cubano de canjear a luchadores civiles pro democracia, por espías convictos, marca un punto para la reflexión. Hagamos votos por que los nuevos arrestos de espías en USA, no aporten elementos para una nueva crisis. Que los movimientos sinuosos y ambivalentes del régimen cubano, no encuentren elementos para confrontar con éxito la política racional que el presidente Obama ha contribuido a modelar.

Esperemos que la eficiencia de la contrainteligencia norteamericana, no le dé por profundizar en la madeja de la infiltración castrista. Que al menos por el momento, no se vuelva costumbre el arresto de nuevos espías cubanos en USA. Ojalá que las bardas en remojo de activistas pro democracia no ardan en otras nuevas oleadas represivas. Que en un futuro, se haga impensable la probabilidad de que sean canjeados activistas civiles pro democracia por espías.