De modo acelerado, el rector de la Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba “Antonio Ñico López”, el politólogo de corte estalinista Raúl Valdés Vivó recorre el archipiélago cubano. Sus conferencias son para alertar a los escogidos incondicionales, de la batalla ideológica que se les viene encima.
También se ha convertido en recurrente conferenciante sobre estos menesteres el señor Armando Hart Dávalos. Que no puede ser tan itinerante y sistemático como Valdés Vivó, porque su precaria salud física no se lo permite. Ambos intentan convencer a sus oyentes de que es posible enfrentar la guerra de ideas por venir.
A Barack Obama y su equipo de gobierno se les ha ocurrido echar a un lado la política confrontacional tradicional, en las siempre tensas relaciones Cuba-Estados Unidos de América. El asunto es esquivar asuntos polémicos entre los gobernantes, para así distender el intercambio entre los pueblos.
Sería el primer paso a dar la normalización de los viajes a Cuba de los cubano-americanos, cuyo número fluctúa entre los 2 millones de personas. Eso es muy riesgoso para la estabilidad del socialismo cubano. Pero lo verdaderamente peligroso es, que cualquier ciudadano estadounidense podrá venir a la isla.
Algunos analistas consideran que sólo en el primer año, vendrían entre 3 y 4 millones de norteamericanos en cifras conservadoras. Este es el autentico riesgo, al cual temen los totalitarios fidelistas. Serán casi 5 millones de capitalistas en franca interacción con los hambreados y extenuados habitantes de Cuba.
En el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba los eruditos calculan, cuantos matrimonios entre estadounidenses y cubanos se producirían. Los guarismos dan miedo a los integrantes de la nomenclatura de poder. Estos arrojaron no menos de 300 mil en menos de 4 años.
Lo que traerá como consecuencia inmediata, que por lo menos 5 personas dependan económicamente del dinero yanqui. Una cocinera, una sirvienta, un chofer, un jardinero y la afortunada esposa. Si se multiplica, se podrá observar, que más de 1 millón de cubanos agradecerán y vivirán directamente a cuenta de los yanquis.
Entonces el Estado paternalista de la dinastía Castro como formación político-económica perderá el control social, de cerca de 1 millón 500 mil gobernados. Una situación de gobernabilidad, comprometida e insoportable, se les viene encima a los actuales dirigentes isleños.
Otra arista de los obamistas, es la liberación de las restricciones al envío de remesas familiares hacía Cuba. Esto traerá la conformación inmediata de una clase media y hasta alta, en pleno seno del socialismo criollo. Éstos, de manera legal manejarán altas cifras en dólares.
De consolidarse esto dentro de los estamentos sociales cubanos, sería un vuelco en la estructura de la sociedad cubana. Ya no se necesitaría denominar a los ricos “macetas”, para protegerlos de las instituciones represivas o fiscales. De una manera natural, podrían ser nombrados por su nombre: nuevos millonarios.
Obama pretende dejar sin enemigo a los más acérrimos castristas y ellos no saben como actuar sin un contrario bien diabólico. Este planteamiento pone en crisis el esquema de manipulación ciudadana, que ha sido ensayado con mucho éxito durante casi 50 años de dictadura totalitaria.
Ya el mes de enero del venidero año se acerca a pasos agigantados en las peores fantasías de los seguidores de Fidel y Raúl. Las inútiles conferencias prosiguen para poder justificar, que algo se intentó al respecto. Pero todo el aparato de terror social se movilizó, bajo una exasperada consigna: ¡A correr que llegó Obama! ■