Un estrategia de oportunistas

Laritza Diversent, Periodista independiente

El voto unido o en bloque es un elemento característico y a la vez una nota discordante en el sistema electoral cubano. Su presencia y oportunidad de ejercicio debía ser una excepción y no la regla general que impuso el Gobierno cubano.

En la práctica, significa votar por todo el conjunto de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional, nominados por un determinado distrito electoral. Las boletas contienen una lista cerrada y bloqueada de los postulados a ocupar un puesto o escaño en el foro superior de la nación.

Votar por todos impide al elector emitir su voto selectivo. No le permite escoger según sus intereses particulares al candidato de su preferencia. No le da la posibilidad de buscar que su voluntad política tenga puntos de coincidencias con la del elegido.

Poder único

La existencia del voto unido en el proceso electoral cubano es completamente irracional. El sistema básico de representación cubano es indefinido. No hay alternancia política porque no hay confrontación. Esta situación está determinada por la presencia absoluta del monopartidismo.

Esto significa que los candidatos escogidos popularmente responden a la única organización política existente en el país. Representan los intereses generales, razón fundamental por la que supuestamente el Partido Comunista no participa en las elecciones. Visto de esta forma, el voto selectivo nunca atentaría contra la unidad del grupo que ocupa el poder.

Más demagógica aún fue la explicación que dio el Gobierno cubano para justificar la presencia en las elecciones del voto unido. Le dijo al pueblo que era una necesidad, la única forma de asegurar la representatividad de los diferentes sectores sociales en el parlamento.

Esta supuesta representatividad debía lograrse con las proposiciones hechas por las comisiones de candidaturas, órganos electorales integrados por representantes de todas las organizaciones sociales existentes en el país. Esta cuestión se contradice con el hecho de que el número de propuestos coincide con el número de puestos a ocupar dentro de la Asamblea.

Quizás el voto unido pueda favorecer la elección de “los menos reconocidos”: campesinos, obreros, médicos, maestros. Pero ante todo asegura completamente la reelección y permanencia indefinida en el poder de “los más conocidos”.

Lo cierto es que en las dos últimas décadas, la gestión del Gobierno, representada por las soluciones de los hombres carismáticos del comunismo cubano, han sido totalmente ineficientes. El aumento de las insatisfacciones sociales es la mejor prueba de ello.

Esta situación ha generado que la clásica y tradicional dirigencia castrista sea cuestionada negativamente por la población. Ciertamente, son “los más conocidos”, pero son también los que menos posibilidades tienen de reelegirse si el pueblo hace uso del voto selectivo.

Es así como “los de mayor trayectoria revolucionaria” tuvieron que valerse del “mérito ignorado de los menos reconocidos” para mantenerse en el poder. Para ellos, el voto unido era y es una necesidad imperiosa. La constitución del nuevo Consejo de Estado reafirma la veracidad de estas afirmaciones.

Conocidos de siempre

No es casualidad que “los más conocidos” sean los que ocupen nuevamente los principales cargos dentro de este órgano, centro del poder absoluto. Son los mismos que, días antes de las elecciones, en franca contradicción con la ley electoral, realizaron, de forma individual, campañas de propaganda política. Ejercieron presión sicológica sobre sus electores para así ganar sus votos.

Son los mismos que fueron seguidos por las cámaras y micrófonos del sistema informativo de la TV cubana el mismo día de las elecciones, mientras ejercían su derecho al sufragio. Curiosamente, este acto lo realizaron en el mismo distrito por el que estaban nominados. Hablo de Juan Almeida, Esteban Lazo, Guillermo García, Felipe Pérez Roque y otros.

La ley electoral les da además la posibilidad de hacer juegos políticos estratégicos. Les permite que se nominen por un municipio en el que no residen, y que voten donde no están domiciliados. Sin embargo, la residencia real y física en una determinada circunscripción es un requisito legal exigido a los electores a la hora de ejercer el voto.

En el sistema electoral cubano, lo importante no es la legalidad, sino la pasividad del proceso.

Es una lástima que “los menos reconocidos” no tuvieran la oportunidad de realizar estas acciones para dar a conocer sus ignoradas cualidades.

No hay duda de que la vieja guardia comunista se aprovechó de su preponderancia política para sacar ventaja en las pasadas elecciones. Fue la posibilidad que le dio el voto unido, una estrategia de oportunistas.