Pactos de la Onu ¿los cumplirán?

El ministro de relaciones exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, firmó a fines de febrero en la sede de la ONU dos convenios internacionales sobre derechos humanos. En conferencia de prensa el canciller informó que la firma del Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el relacionado con los Derechos Civiles y Políticos, reafirma el compromiso de la isla con los derechos protegidos por ambos instrumentos.

La firma del pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos abre muchas posibilidades. No sé sabe aún qué implicaciones tendrán las reservas que el Gobierno cubano ha manifestado tener.

Como se recordará, con ocasión de la firma, Pérez Roque afirmó que las políticas y programas del Estado cubano garantizan la efectiva realización y protección de esos derechos para todos los ciudadanos. Añadió que en lo concerniente al alcance y algunos postulados de esos instrumentos internacionales, Cuba registrará las reservas o interpretaciones declarativas que considere pertinente.

Muchas voces de la oposición y la prensa independiente han pedido que la firma se acompañe con la actualización de la legislación cubana. Es decir, que los derechos que incluyen los pactos se vean plasmados inmediatamente en la Constitución cubana y en el ordenamiento jurídico de la isla.

Estas mismas voces han demandado que Cuba debe demostrar su compromiso a estos tratados liberando inmediatamente a los 55 activistas que siguen en las cárceles cubanas después de las medidas represivas tomadas en contra de defensores de derechos humanos pacíficos en el 2003.

La revista Consenso desde Cuba (www.desdecuba.com) ha dicho que en correspondencia con los compromisos contraídos y con la formación de una cultura de derechos humanos, significa, entre otras cosas, divulgar el contenido de los pactos firmados y de la Declaración Universal de los derechos humanos y fomentar un debate ciudadano encaminado a conformar una cultura cívica hoy insuficiente. Por otra parte, en breve tiempo se espera la aplicación del tan mencionado “paquete de medidas” sobre el cual prácticamente cada cubano tiene su propia ensoñación.

Curiosamente, unos días después de la firma de los pactos, diez opositores fueron golpeados en Centro Habana, entre las calles Neptuno y Escobar, por distribuir folletos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos a la población.

Jorge Luis García Pérez ‘Antúnez’, uno de los participantes, dijo que las personas aceptaban con alegría los folletos, pero que después de recorrer unas seís cuadras un fuerte operativo de la Seguridad del Estado los golpeó y arrestó al tiempo que los opositores gritaban vivas a los derechos humanos.

Agregó la fuente, que él y los opositores Iris Pérez Aguilera, Idania Yanes Contreras, Pablo Díaz Silva, Lourdes Esquivel, Carlos Codero y los periodistas independientes Lucas Garve y Guillermo “Coco” Fariñas, permanecieron unas seis horas arrestados en la unidad policial de Zanja y que los licenciados Martha Beatriz Roque Cabello y Félix Bonne Carcacés tuvieron que ser trasladados para sus viviendas por hipertensión arterial; Roque con un brazo en cabestrillo como consecuencia de los golpes recibidos.

No se entiende entonces aún, cómo un gobierno firma pactos sobre derechos humanos, y a la vez pega y acosa a la población que quiere informar a los ciudadanos sobre los derechos que su Estado ha asegurado defender. Cuba detiene regularmente a los activistas de derechos humanos y reprime la libertad de expresión, violando los derechos que el gobierno acaba de obligarse a respetar.

Nadie en la oposición cree que esta firma cambiará algo, al contrario, todos piensan que es una movida de un régimen que es eficiente para manipular a la comunidad internacional. Ésta por su parte, tiene la esperanza de que esta firma genere una pequeña apertura y que con la inercia del mismo proceso el régimen pierda el control de los acontecimientos.

La revista Conviven­cia, www.convivencia.es, diri­gida por Dagoberto Valdés, ha publicado un artículo sobre el tema escrito por Virgilio Toledo López, en donde se le da una serie de recomendaciones a seguir al régimen, que vale la pena repetir acá.

Una de las primeras acciones que el gobierno debe llevar a cabo es la apertura al pueblo cubano y contar de manera real con éste, favoreciendo en todos los niveles el diálogo franco, respetuoso, crítico, incluyente, sin imposiciones previas.

Un segundo paso es abrirse al mundo y dejarse interpelar por él en materia de cumplimiento de los derechos y libertades que se estipulan en estos pactos, sin afectar la soberanía nacional.

Así también, el régimen cubano debe cambiar la concepción que tiene sobre la persona humana. “Sin la concepción básica de que es la soberana, principio y fin de los derechos humanos, de nada o de muy poco sirve firmar todos los instrumentos jurídicos que existan para defender a la persona y garantizar sus derechos”, estipula el artículo. Por último, plantea crear y fortalecer estructuras eficaces, como el Defensor del Pueblo, que garanticen el cumplimiento de los derechos humanos, además de paralelamente promocionar la educación en el contenido de los diferentes instrumentos internacionales sobre derechos humanos.